Hace dos años, esta fecha, justo esta fecha (o tal vez sus cercanías, o tal vez tantos días de fiesta, sin mucho qué hacer, salvo estudiar voluntariamente), me entristece. Hace dos años perdí (ahora sé cuán bueno fue) la confianza y el amor. Alguien me hizo sentir inútil, enferma, vana. Supe, de golpe (y de cuajo) que una entrega superior a cualquier otra en toda mi vida, tenía valor ínfimo, ante aquellas relaciones largas que algunas personas suelen mantener, para romper en dos días y ser infelices mientras les dure el dolor (haciendo infelices a otros, en el ínterin). Me sentí, por primera vez, rota. Desde entonces, me he dejado romper muchas veces más. Sin embargo, recuerdo a Mario con cariño (por poner un ejemplo). Él, a fin de cuentas y con toda su mala leche, me quiso bien mientras duró el tiempo reglamentario. Una perlita en la mierda, una sola. Y una mierda esto de los ?tiempos reglamentarios?, como si la vida estuviera compuesta de todos ellos. Tal vez para una nómada, como yo. Tal vez un carajo. Tal