Hacia mediados de los 90 entendí qué significaba ?director?s cut?. Se refería a re-editar las películas, con detalles que, tal vez en un primer momento, no parecían trascendentes para la empresa productora, el tiempo o el público objetivo. De pronto, los directores de varias películas, decidieron hacer un poco más lo que deseaban y agregaron nuevas escenas a sus cintas ya conocidas. Escenas que no eran nuevas, por supuesto, sino que estuvieron en el guión original y, por censura o adaptabilidad, se dejaron de lado en la edición final. Los casos que mejor recuerdo fueron: ?Apocalipse Now?, de Francis Ford Coppola, y ?El Exorcista?, de William Friedkin. Sin embargo, hace unos días, de esos en que estaba dudando entre quedarme en casa o ir a la oficina a adelantar trabajo, un domingo por la tarde, en Cusco, fui al centro comercial de contrabando más conocido, reconocido y agradecido de la ciudad, ?El Molino?. Aquí, entre otras joyas cinematográficas perfectamente clonadas, encontré la versión re-editada de ?Amad